14 de junio de 2010

MÉTODO MOCKUS PARA PERDER VOTOS


Llega la segunda ronda de las elecciones presidenciales en Colombia y parece que Juan Manuel Santos, del partido de la U, ganará de manera aplastante, configurándose así un solo régimen Uribe-Santos de mínimo doce años y sin solución de continuidad. Ya en el artículo de marzo acerca de las elecciones legislativas esbocé algunas de las principales características del sistema político y electoral colombiano que lo hacen de plano limitado y profundamente antidemocrático, también caractericé al partido de la U de una manera que se ha visto confirmada en estos tres últimos meses.

El candidato Santos y su partido han utilizado la propaganda negra en su peor versión(1), el chantaje y el clientelismo más descarados(2), el caciquismo, la intimidación, la intromisión inconstitucional del actual presidente Uribe y de todo el aparato estatal. Encima de todo es extendida la información fiable acerca de un fraude electoral en la primera ronda presidencial efectuada en mayo, ronda en donde lógicamente el pícaro(3) del partido de la U, alcanzó el primer lugar en la votación y fue seguida a mucha distancia por el Partido Verde con su candidato Antanas Mockus, quien disputará la segunda vuelta contra Santos. La única noticia medianamente buena fue que el Polo Democrático Alternativo mejoró sustancialmente el desempeño de marzo, pero la profundización de este tema se hará en otro post.

Es así como la victoria de Santos se aseguró con el apoyo de toda la maquinaria mafiosa uribista y el gran capital financiero, pero no por ello se pueden ignorar los crasos errores de Mockus, ellos también tienen su cuota de responsabilidad. Entre sus yerros están algunos que se podrían denominar tácticos, como la incapacidad de comunicarse con los ciudadanos. Este candidato rayaba con lo desesperante cada vez que respondía cualquier pregunta, sin importar lo simple que fuera empezaba a hablar sin concretarse y sin llegar a ningún punto. Otras cosas como declararse ateo en un país por entero creyente también tuvieron su costo, pero fueron errores de carácter estratégico los que verdaderamente sellaron su derrota en primera vuelta y muy seguramente en la segunda.

Entre los estratégicos tenemos una lectura errada del tamaño de la famosa “ola verde”(4). Claro que este error fue inducido por las empresas encuestadores, gracias a las cuales el candidato Mockus llegó a exponer los beneficios que obtendría Colombia si nos ahorrábamos la segunda vuelta mediante su elección directa en la primera(5). Para su vergüenza resultó que fue Santos quien casi lo logra. Esta lectura desfasada de sus posibilidades a su vez lo lleva al principal de sus errores: desdeñar una alianza interpartidista democrática. Esta alianza se hubiese logrado con los liberales y el Polo, y a la misma se hubiese convocado a los votantes del candidato Vargas Lleras (Cambio Radical), cuya gran mayoría son demócratas.

Sin embargo no fue así, en vez de buscar alianzas, Mockus le entregó el partido Liberal a su ala derecha y se dedicó a repetir las calumnias que el establecimiento lanza todo el tiempo contra la izquierda democrática representada por el Polo. Pero no sólo esto impidió la alianza, parte de su contenido programático resultó incompatible, sobre todo en cuanto a sus políticas económicas de neoliberal duro, las cuales son inaceptables para el Polo. Mockus propone seguir con políticas que sólo han traído pobreza, desempleo y una alta concentración de la riqueza (solo difiere de Santos en alguna cuestión impositiva que ambos plantean en términos vagos). Desafortunadamente, la obsecuencia de Mockus hacia el gran capital y los poderes económicos privados no fue suficiente para recabar su apoyo, resulta que Santos les ofrece un plus irresistible: no sólo continuarán enriqueciéndose obscena e injustamente sino que castigará con sevicia a cualquiera que se oponga a ello, criminalidad en la que no cae Mockus pues defiende el derecho a la vida y la legalidad.

Es cierto que Mockus tiene propuestas sumamente positivas y atrayentes de votos, sobre todo el apego a la legalidad por parte de los gobernantes, en otras palabras él propugna por el establecimiento de un Estado de Derecho en Colombia.

Esta última aseveración revela una terrible realidad colombiana: en nuestro país no tenemos Estado de Derecho. Claro que de manera formal y constitucional somos un Estado Social de Derecho pero la realidad es que vivimos en un Estado policial, fascista y oligárquico que tiene por pan de cada día la comisión de faltas y crímenes por parte de sus funcionarios, desde las ya mencionadas intervenciones electorales de Uribe hasta el asesinato masivo y sistemático de jóvenes pobres por parte de las fuerzas de seguridad(6). Unido lo anterior a una corrupción rampante y cancerígena tenemos un estado de cosas terrible que quiso ser cambiado por Mockus, pero que seguirá vigente al menos durante otros cuatro años.

Para evitar futuras derrotas electorales, las fuerzas políticas, las fuerzas sociales y los individuos de talante democrático deberán alcanzar distintos acuerdos que acaben con esta seguidilla de gobiernos mafiosos y vendepatrias, tal y como será el de Santos.

NOTAS:

(1) Es bien conocida y escandalosa la contratación, ilegal por supuesto, de una especie de Goebbles tropical llamado J.J. Rendón, cuya llegada a la campaña de Santos coincidió con el repunte de la más asquerosa campaña de calumnias y difamaciones en contra del candidato Mockus.
(2) El uso de programas y bienes estatales para amarrar votos mediante chantaje es un hecho notorio, resaltándose el engaño masivo que efectuó en la ciudad de Bucaramanga con los beneficiarios de Familias en Acción (programa populista que le otorga una exigua y denigrante subvención a familias pobres).
(3)Santos afirmó cínicamente que sus acciones de propaganda negra eran unas picardías, lo que según el diccionario de la Real Academia significa: Acción baja, ruindad, vileza, engaño o maldad.
(4)Denominación que recibió el crecimiento exponencial de sus simpatizantes entre las elecciones legislativas de marzo y la primera ronda presidencial de mayo.
(5) Si el ganador obtiene más del 50% no hay segunda vuelta y es electo presidente.
(6) Ya van más de dos mil casos de “falsos positivos” una modalidad de ejecución extrajudicial que se disparó justamente cuando el candidato Santos era ministro de defensa.

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